Somos diferentes
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Acompañamiento 24/7
Estamos cuando el resto no aparecen.
Tratamiento integral
Proceso conectado y coordinado
Método propio en 5 fases
Un proceso que transforma desde dentro
Olivoterapia
Una terapia en conexión con la naturaleza
Familia conectada
La familia como parte del proceso
Plataforma privada
Seguimiento e informes sobre la evolución
En Grupo ReVive entendemos que la recuperación no ocurre solo en consulta ni dentro de un horario establecido. Las adicciones no entienden de agendas, y los momentos más difíciles rara vez avisan. Por eso, nuestro modelo se basa en un acompañamiento real y continuo, presente cuando otros centros no están.
Estar disponibles 24/7 significa estar ahí de día y de noche, en los momentos de crisis, en las recaídas, en las dudas que aparecen de forma inesperada y en los miedos que paralizan. Significa también estar presentes en los avances, en los pequeños logros que necesitan ser sostenidos y reforzados para consolidar el cambio. La presencia constante no es una promesa, es una parte esencial del proceso terapéutico.
Este acompañamiento continuo reduce la sensación de soledad, aporta seguridad y permite intervenir de forma temprana cuando la persona se encuentra en riesgo. No se trata solo de responder, sino de sostener, orientar y acompañar con cercanía y profesionalidad. En Grupo ReVive no dejamos a nadie a mitad de camino. Caminamos junto a la persona durante todo el proceso, porque sabemos que la recuperación se construye con presencia, compromiso y apoyo real.
En Grupo ReVive entendemos que la recuperación no puede abordarse desde intervenciones aisladas ni desde etapas desconectadas entre sí. Por eso, nuestro modelo se basa en un tratamiento integral concebido como un único proyecto terapéutico, donde cada fase está coordinada y alineada con un mismo objetivo: la recuperación real y sostenible de la persona.
El proceso puede comenzar en un entorno residencial, donde se ofrece contención, estabilidad y acompañamiento intensivo en los momentos más delicados. A medida que la persona avanza, el tratamiento evoluciona hacia recursos que fomentan mayor autonomía, manteniendo siempre la coherencia terapéutica y el seguimiento profesional. No existen rupturas ni cambios bruscos de enfoque, sino una continuidad clara que permite avanzar sin perder lo trabajado.
Este modelo integral conecta los distintos formatos de atención para adaptarse a las necesidades reales de cada momento vital. El centro de día y el tratamiento ambulatorio permiten seguir profundizando en el trabajo terapéutico mientras la persona empieza a recuperar rutinas, responsabilidades y vínculos con su entorno. Cuando es necesario, el tratamiento online garantiza la continuidad del proceso, evitando interrupciones y facilitando el acompañamiento incluso a distancia.
Concebir la rehabilitación como un único proyecto evita la sensación de empezar de cero en cada etapa. Todo está pensado para que la persona se sienta sostenida, acompañada y guiada a lo largo de un mismo camino, con un equipo coordinado que conoce su historia y su proceso. Porque la recuperación no es una suma de recursos, sino un recorrido coherente que se construye paso a paso.
En Grupo ReVive entendemos la recuperación como un proceso profundo que transforma desde dentro. Por eso, hemos desarrollado un método clínico propio estructurado en cinco fases conectadas entre sí, que acompañan a la persona desde el primer contacto hasta la consolidación de una vida estable y con sentido.
El proceso comienza con la acogida, un espacio de escucha, contención y valoración integral donde se construye un vínculo terapéutico seguro. A continuación, se trabaja la desintoxicación y la estabilidad física y emocional, creando una base sólida para avanzar en el tratamiento.
Con la estabilidad alcanzada, el proceso se centra en la deshabituación y la reestructuración cognitivo-conductual, ayudando a modificar patrones de pensamiento y conducta, y a crear nuevos hábitos saludables. Posteriormente, se profundiza en el trabajo emocional, espiritual y social, abordando las causas profundas de la adicción, fortaleciendo relaciones y reconectando con valores y propósito personal.
La última fase se orienta a la construcción de un proyecto de vida propio y al mantenimiento de la recuperación, acompañando la reinserción personal, social y laboral, y reduciendo el riesgo de recaídas. Un camino coherente, acompañado y sostenible en el tiempo.
En Grupo ReVive creemos que la recuperación necesita espacios donde el cuerpo y la mente puedan bajar el ritmo, salir del ruido y volver a escucharse. De esa convicción nace la Olivoterapia, una experiencia terapéutica única que integra la naturaleza como parte activa del proceso de rehabilitación.
La Olivoterapia se desarrolla en un entorno natural que invita a la calma y a la presencia. El contacto con el paisaje, el silencio y los ritmos lentos del entorno favorecen la regulación de la ansiedad, permitiendo que la persona recupere una sensación de seguridad y equilibrio interno. En este espacio, la mente se libera de la sobreestimulación constante y puede volver a centrarse, mejorando la concentración y la capacidad de atención.
Más allá de los beneficios emocionales, la Olivoterapia ofrece un lugar para la conexión personal. Lejos de las exigencias externas, la persona puede reconectar consigo misma, con sus sensaciones y con su proceso, desde una vivencia consciente y respetuosa. No se trata de hacer, sino de estar; no de huir, sino de volver.
La Olivoterapia no es una actividad puntual. Es un espacio terapéutico donde la mente respira, el cuerpo se regula y la recuperación encuentra un apoyo profundo y natural.
En Grupo ReVive entendemos que la adicción no afecta solo a quien la padece. Afecta a todo su entorno cercano. Padres, parejas, hermanos e hijos viven también las consecuencias del problema: la incertidumbre, el desgaste emocional, la ruptura de la confianza y el miedo constante a que algo vuelva a desbordarse.
Por eso, en nuestro modelo terapéutico no tratamos únicamente al paciente. Acompañamos también a la familia, porque la recuperación no puede sostenerse si el entorno sigue atrapado en el dolor, la culpa o la desinformación. La familia necesita comprender qué es la adicción, cómo funciona y qué papel puede desempeñar sin caer en la sobreprotección, el control excesivo o el conflicto constante.
El trabajo con la familia permite sanar heridas, mejorar la comunicación y reconstruir vínculos dañados por el tiempo y el sufrimiento. Ayuda a establecer límites saludables, a recuperar la confianza de forma progresiva y a crear un contexto emocional más seguro para todos.
Cuando la familia forma parte del proceso, la recuperación deja de ser una lucha individual y se convierte en un camino compartido. Porque si la adicción afecta a toda la familia, la recuperación también debe hacerlo.
En Grupo ReVive creemos que la confianza se construye con información clara y accesible. Por eso, incorporamos una plataforma privada que permite al paciente y a su familia seguir de forma directa y ordenada la evolución del proceso terapéutico.
Esta herramienta facilita el acceso a los avances alcanzados, los informes clínicos relevantes, los objetivos terapéuticos marcados y las recomendaciones profesionales en cada etapa del tratamiento. Todo el proceso queda registrado de manera estructurada, permitiendo entender en qué punto se encuentra la persona y hacia dónde se dirige el trabajo terapéutico.
La plataforma no sustituye el acompañamiento humano, sino que lo refuerza. Permite que la familia se sienta informada, tranquila y alineada con el proceso, evitando incertidumbre y malentendidos. Al mismo tiempo, ofrece al paciente una visión clara de su propio recorrido, reforzando la motivación y el compromiso con la recuperación.
Este sistema garantiza una transparencia total en el seguimiento, favorece la comunicación entre todas las partes implicadas y convierte el proceso terapéutico en un camino compartido, comprensible y sostenido en el tiempo. Porque acompañar también es explicar, mostrar y caminar con claridad.
En Grupo ReVive hablamos desde la experiencia real, no desde la teoría ni desde discursos vacíos. Sabemos lo que duele una adicción porque conocemos de cerca el impacto que tiene en la persona y en su entorno. Sabemos lo que cuesta salir, porque acompañamos cada día procesos que implican miedo, resistencia, recaídas y un enorme desgaste emocional.
Nuestra experiencia no se limita al conocimiento clínico, sino al contacto directo con personas y familias que atraviesan situaciones límite. Hemos visto cómo la culpa, la vergüenza y la sensación de fracaso paralizan, y también cómo, con el acompañamiento adecuado, es posible recuperar la estabilidad, la dignidad y el sentido de la propia vida.
Esa experiencia nos ha enseñado que no existen atajos ni soluciones universales. Cada proceso es único y requiere escucha, presencia y compromiso real. Sabemos cómo acompañar porque hemos aprendido a estar, a sostener en los momentos difíciles y a no abandonar cuando el camino se complica.
Por eso, en Grupo ReVive no prometemos milagros. Ofrecemos algo más valioso: experiencia, humanidad y un acompañamiento consciente que entiende el dolor, respeta los tiempos y camina junto a la persona hasta que la recuperación se convierte en una realidad posible.